lunes, 1 de diciembre de 2014

Ser hijo único

Muchas parejas que se embarcan en el mundo de la paternidad evalúan la cantidad de hijos que podrían tener, hay parejas que se deciden por tener dos hijos, siempre tratando de buscar la parejita pero a veces la ciencia es ingrata, la naturaleza no te acompaña en ese momento y tienen dos mujeres o dos hombres, aún así hay familias que no se dan por vencidas y tratan nuevamente, sin embargo otra vez la luna llena brillo por su ausencia y tuvieron otro hombrecito y no una mujercita como les hubiera gustado o viceversa. Incluso cuando se busca ayuda profesional y científica queriendo tener un hijo más terminan con una dupla o un trio, después de eso ya no hay vuelta atrás.

En mi caso soy hijo único y mi esposa tiene 5 hermanos. Yo no podría juzgar si ser el único es mejor que disfrutar de la compañía de hermanos mayores o menores, lo que sí puedo comentar son vivencias de mi propia cosecha. Mi hija es única, por el momento, no es que estemos pensando en tener otro hijo a corto o mediano plazo, digamos que por ahora no está dentro de los planes.

La suerte que tuve al ser hijo único fue el poder disfrutar de mis cosas solo y a mi manera, no pelearme con algún hermano o hermana por algo que era mío, mi mamá era toda para mí y no tenía competencia alguna en la familia. El hecho de tener hermanos ayuda a desarrollar la interrelación entre las personas, a no ser introvertido, a no vivir solo en tu mundo, lo malo son las peleas entre hermanos, que los padres favorezcan más a un hijo que al otro, engreír mas a uno que al otro y ver como todas tus cosas pasan a manos del siguiente miembro de la familia, ya sea la ropa o los juguetes.

Yo fui introvertido por muchos años, jugaba solo y nadie se metía conmigo, tenía toda la atención que necesitaba, era el engreído de la casa. Todo eso cambio cuando llegaron los primos, tengo 6 y todos son menores que yo, a los dos primos más cercanos los veía casi como hermanos, al menos por un tiempo, hasta que ellos fueron creciendo y siguiendo sus propios caminos. Con ellos no era necesario compartir la ropa o los juguetes, cada uno tenía lo suyo y no había ningún problema entre nosotros, no es que jugáramos juntos todo el rato porque no nos veíamos muy seguido, lo que me daba algo de consuelo era saber que al menos estaba cerca.

En fin, tener solo un hijo tiene sus ventajas, tener más de uno también tiene las suyas, en la generación anterior a la mía, la generación de mis padres, tener varios hijos era lo normal, incluso retorciendo mas en el tiempo las familias eran mucho más numerosas. Ahora que los tiempos han cambiado, ya no es tan sencillo educar a más de un hijo, a no ser que tengas el súper sueldo o que te hayas ganado un sorteo millonario. Nosotros como pareja somos conscientes de lo que podemos dar y de lo que esta fuera de nuestro alcance, es por esa razón que decidimos tener solo un hijo, no hay planes para tener otro, no por ahora, quien sabe más adelante, es una idea que no hemos descartado totalmente, aun lo estamos barajando entre nosotros. Por ahora solo estamos abocados a nuestra bubu y a disfrutar todo lo que podamos con ella, enseñándole las cosas lo mejor que podemos y a compartir lo que tiene con otros niños, tomando en cuenta que vivimos en un condominio bastante grande donde hay muchos niños y niñas de diferentes edades.