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miércoles, 12 de agosto de 2015

Miedos y Angustias de una Mamá Primeriza - Testimonio

Mi testimonio tiene que ver con algo que he notado que se repite en varias mamás primerizas, y que no es para nada igual cuando una tiene un segundo bebe. Esperar el primer bebe es emocionante pero también muy estresante, una no sabe si lo que está haciendo está bien o mal hasta después, cuando vemos el producto en perfecto estado y sonriendo, esa experiencia es muy valiosa a la hora de tener un segundo bebe, voy a contar un poco de la espera y el primer día que llegó mi primogénito, espero sea de ayuda para alguna mamá primeriza para que le de alguna tranquilidad, alguna tal vez haya pasado por lo mismo y se sienta identificada, o si está en duda puede animarse por el segundo(a). ;) El hermanito, en mi caso, se dio como algo muy natural, tanto así que no lo noté hasta el segundo mes de embarazo, no estaba pendiente de las fechas como con el primero que marcaba todos los meses religiosamente en el calendario, los días probables. No hubo los miedos de antes, pude disfrutar más de todo el proceso de espera, ya sabía que cosas si se usan y que cosas no y sólo ocupan espacio. Que marcas eran buenas y malas de cada cosa, biberones, pañales, ropita, zapatos, donde las vendían, y sobre todo cuando debía preocuparme y cuando no, tenía una línea de partida para saber qué era lo que estaba “bien” y si no, a preguntar. 

Quedar embarazada no fue algo rápido, no dijimos, ya, el próximo mes lo hacemos y zas. Todo lo contrario, demoró más de lo previsto. No voy a ahondar en ese tema porque me estaría yendo por las ramas, solo diré que como todo lo que tiene que pasar, felizmente pasó. 

Y este pequeñito desde antes de nacer cambió nuestras vidas para siempre, arreglamos el cuartito, compramos cuna, mueblecitos, nos regalaron de todo, aparatos grandes, medianos, pequeños, algunos los usamos, otros no tanto, había mucha ropita, juguetes, nos emocionamos con cada gesto y detalle que llegaba para nuestro pequeñito. 

Me di cuenta que en mi familia nunca había tenido un bebé cerca y no me gustaba cargar a los bebés ajenos, me parecían tan delicados, lo cierto es que me asaltaban muchas dudas y leí mucho, libros, revistas, foros, fui a las clases de psicoprofilaxis, quería estar preparada para no cometer errores o al menos para hacerlo lo mejor que se pueda.

Hasta que llegó el día esperado, estaba ahí pero sentía que flotaba, tal vez fue por la anestesia, o por las emociones, todo pasó muy rápido, la gente entraba, saludaba y salía, yo estaba feliz, pero a la vez preocupada, lo primero que tenía que hacer como mamá era darle leche al bebe. Después de toda la preparación sobre lactancia, no debía tener problemas, a menos que sea yo el problema, me empecé a preocupar.

Desde que nació, a los minutos me lo acercaron para que tome leche, era muy frustrante ofrecerle para que tome y que él quiera tomar y no pueda, creo que le ofrecí tantas veces sin obtener resultados que luego cada vez que lo acercaba a mi pecho lloraba, yo podía sentir su frustración, no tomó nada por varias horas.

Cuando pasó la hora de visita estuve por fin un tiempo a solas con mi bebe, digo a solas porque ya no teníamos más visitas que el núcleo familiar. Y ya era, se supone, hora de dormir, pero ninguno de los dos tenía sueño. 

Y fue cuando pude darme cuenta de su mirada, no sé si me miró por primera vez, o si ya lo había hecho durante el día y no lo noté porque estaba más preocupada por el ajetreo de las visitas y porque tome leche, que no había reparado en nada más, pero en ese momento me miró como alguien que te conoce desde hace tiempo, como alguien que te reconoce, fue uno de esos momentos mágicos. Cuando me miró así, me di cuenta de que al menos por ese día, el no necesitaba tomar leche de mi pecho, ni de biberón, no necesitaba nada más, sólo tenerme cerca, para que lo cargue, para que lo abrace, para que le cante las canciones que había escuchado antes y que ahora escuchaba con toda claridad y saber que todavía estaba ahí su mundito seguro y conocido y fue cuando mis dudas y temores se desvanecieron, al menos por ese día no debía preocuparme, él no estaba preocupado, ni tenía hambre, ni sed, ni sueño, no le faltaba nada, él también era feliz.

jueves, 30 de julio de 2015

Emociones nuevas, experiencias para toda la vida - Testimonio

Son tantas preguntas y respuestas cuando te enteras que vas a ser madre, que faltarían horas y días para expresarlo. Empezaré confesando que me asusté mucho con la noticia de ser madre. Si lo esperábamos, pero no tan pronto. Con los meses el cambio en mí me hizo confirmar lo que siente toda mujer: Es el regalo más lindo que Dios te puede dar, además de experimentar el llevar un ser dentro de ti por 9 meses.

Fui mamá hace menos de 2 años y puedo decirles ahora que mi mundo cambió, mejoró y se complicó a la vez. Lo que te cuentan es poco, al principio será difícil pero todo lo irás haciendo por instinto, ese instinto que nadie te enseña y como mamá va fluyendo de no sabes dónde. Tuve un embarazo bastante bueno, no tuve una sola nausea o alguna complicación, de ir al baño como loca para hacer pis y un poco de sueño no pasé. Aldana fue muy buena conmigo en el proceso. Yo quería un parto normal pero por temas de pelvis y mucho peso en la bebe no se cumplió. Nació a las 40 semanas de 3.980 kg! Si! Era gordita, saludable y rojita rojita como un tomate italiano. Una bebita muy sana. De ahí en adelante la vida de pareja cambió, la vida de padres nos abordó y estábamos felices con la noticia, pero ahora quien te explica paso a paso que hacer? Pues nadie!  Tu mamá, abuela y tías más queridas te dirán que hacer pero sólo tú tienes el instinto para saber qué le pasa a tu bebe y como solucionarlo.

Mi etapa más difícil fue la lactancia y debo ser completamente sincera, nadie me dijo esto! Nunca me contaron que el inicio es difícil… me costó demasiado llegar a la posición correcta y como era gordita, quería su leche siempre (cada 2hrs los primeros días). Tenía contracturas, dolor de espalda, heridas en los pezones y las miles de almohadas ayudan pero no dan leche! Así que en el proceso aprendí que son momentos en los que la paciencia será tu aliada y el amor de madre tu cómplice. Realmente no la pase bien. El dolor post – cesárea es un tema a parte. Si bien es una cicatriz de amor por tu hijo, me costó mucho poder sentarme por si sola. Mi esposo me ayudó bastante. No sé que como hubiera hecho sin el a mi lado. A pesar del dolor post-cesárea y las innumerables emociones (como llorar de la nada) ver a nuestra bebe sana y bien cuidada no tiene precio. Siempre se va a enfermar, tener cólicos y hacernos sentir que algo hicimos mal pero todo evento no esperado en un recién nacido tiene que evolucionar y nosotros saber esperar y tener mucho autocontrol. Me acuerdo cuando estuvo congestionada!… Mito: échale tu leche con gotero en su nariz, eso resulta! Luego aprendí que en Lima siempre va a pasar esto nada que un producto de agua con sal no quite.
Está haciendo popo verde! Mito: Es por el frio…abrígala! Luego aprendí que pasan por mil colores, así son los bebes. Lo que si ayuda un montón es tener tu Dr. de confianza al que puedas consultar las 24 horas, por teléfono, whatsapp, mensaje y Facebook si se puede.

A los 5 meses me quedé sin ayuda y para mí fue algo que no esperaba, yo trabajaba todo el día hasta las 5 30pm (aprovechando el horario de lactancia) y el papá hasta las 8pm!  Que hacer!!! Buscar otra persona? Cuanto tiempo nos demoraremos en encontrar a la ideal o lo más cercano a lo ideal? Cuanto tiempo para que Aldana se adapté? Cuanto tiempo para mil cosas más que te cruzan por la mente. Decidimos que yo me haría cargo de Aldana y así fue, yo deje todo por mi hija y he vivido cada cosa que ha hecho desde ese momento. Un premio para mí! Desde ese momento tuve que acostumbrarme a tenerla siempre conmigo, crear una rutina, ir al parque, su hora de masajes, siesta, comida y todo lo que involucra a una bebe de 6 meses. Cambié mi look por ropa más cómoda y deportiva y empecé a ver el mundo de otra manera. Si tenía que ir a comprar, la llevaba en el canguro y solucionado el problema. Trate de no complicarme y adaptarme a esta nueva etapa que es tan difícil al inicio. Nunca extrañe el trabajo de la oficina porque Aldana no me dejaba tiempo para extrañar nada! Siempre ha sido muy activa, empezó a gatear a los 7 ½ meses y desde ahí no paramos de perseguirla, es una bebe independiente y se le ve muy segura. Físicamente es igual a mí pero con la sonrisa de papá;  todavía es difícil determinar su carácter pero parece que será como su papá, con poca paciencia y muy seguro de lo que quiere.

Al tener todo el día a tu bebé se crea este apego tan fuerte y súper bueno para ellos; sin embargo, al mismo tiempo tan difícil para nosotras cuando tenemos que salir o dejarlas con otras personas. Aldana no paraba de llorar, siempre lloró fuerte y era desesperante para las personas que tenían que cuidarla si yo tenía alguna reunión de trabajo  o algo que hacer fuera de casa. Poco a poco fui controlando mis nervios y hacer tripas corazón cuando me iba. Soy diseñadora de profesión y tenía proyectos los cuales tenía que cumplir en un tiempo determinado, esto hacia que me organice de acuerdo al horario de la bebe. Casi siempre trabajaba de noche y andaba muy cansada, nada que la sonrisa de Aldana no curara. Y así fue pasando el tiempo, buscando, organizando, trabajando desde casa e involucrándola a ella en todo lo que hago, además de convertirme en ambidiestra! Desde el nacimiento de Aldana uso la mano izquierda con mucha facilidad.

Ahora tengo una página en Facebook “Súper cute” la cual fue inspirada en Aldana y en algunas necesidades que tenemos como mamis, ya sea para abrigar a nuestros pequeños o con accesorios divertidos para sus actividades diarias.

Después de todo este tiempo sé que volvería a elegir la mejor profesión que alguien pueda escoger (SER MAMA) y eso me da fuerzas para inspirarme y seguir con mis proyectos personales. Sé que en fondo soy la mano derecha de una personita que alegra mi vida, la construye día a día y hace que yo me sienta cada vez más inspirada y motivada para seguir adelante.

jueves, 16 de julio de 2015

El Sueño de ser Papá - Testimonio


La idea de ser papá siempre la he tenido clara, claro que siempre dije por alguna razón “a los 32 años seré papá” –fácil decirlo. Pero qué ocurre cuando pasa el tiempo y vas al Doctor y te das cuenta que “tus soldaditos” no están bien… y te dicen que no podrás ser papá de forma natural, es algo desmoralizante, entonces me vino la interrogante ¿podré ser papá algún día? Después de casi 8 meses de estar a la deriva y en la incertidumbre de mi machismo de entrar o no a un tratamiento, me arme de valor y le dije al Doctor que sí quiero seguir el tratamiento, porque mi sueño de ser papá algún día no se iba detener con un simple resultado, la ciencia está bien avanzada y como sea seré papá algún día –me dije así mismo.

Luego de formalizar una relación seria con mi pareja, intentamos 3 inseminaciones –sin resultado alguno–, el hecho de sólo esperar que “pegue” es algo frustrante para uno mismo y mucho más para tu pareja. Después de descansar unos meses conversamos y buscamos a otro médico para realizar una inseminación “in vitro”.

El día que decidimos realizar el in vitro me acuerdo que estábamos algo nervioso –por no decir muy nerviosos–; luego de dos horas de esperar me dejaron entrar a ver a mi esposa y le dije: ¿Cómo te sientes? –su respuesta fue: “Amor el Doctor dice que nuestros bebes están hermosos y si el Doctor lo dice hay que creerle”. A partir ese momento tuvimos que esperar quinces días para obtener el resultado final de que si seré padre o no.

EL DÍA D: EL EXAMEN DE SANGRE

Me acuerdo que el día 02/08/2014 nos tocaba realizar el examen de sangre a mi esposa; ese día nos fuimos temprano a ROE para el respectivo examen, luego del examen nos fuimos a desayunar, al cine, almorzar –todo como para mantenerla con la mente pensando en otra cosa que no sea el resultado, pero era casi imposible dejar de pensar en cuál sería– luego al final de la jornada decidimos retornamos a casa con una gran interrogante de cuál será el resultado.

Ni bien abrimos el correo sólo atinamos a leer “NEGATIVO” –en verdad que el mundo se nos vino abajo, empezamos a llorar los dos, yo consolaba a mi esposa y no atinaba a hacer otra cosa–, mi esposa le envío el correo a la Asistente del Doctor y al cabo de cinco minutos nos llamó diciéndonos: “FELICITACIONES SERÁN PADRES” –mi reacción fue: “¿Estás segura? Por qué en el resultado dice NEGATIVO”–, ella me respondió: “Señor Morán ustedes han leído las instrucciones que dice: Cuando el resultado es menor de 5 (< 5), se considera como NEGATIVO y su HCG está en 4,137, eso quiere decir que su esposa tiene 3 semanas de gestación”… entonces yo dije: “¿Está todo bien entonces? ¿Y qué significa ese número? le dije –ese número significa que tendrán mellizos. Después de colgar el teléfono con mi esposa nos abrazamos y nuestras lágrimas se convirtieron en lágrimas de alegría y felicidad.

LAS NUEVAS INTERROGANTES

La primera gran pregunta al enterarte de que vas a ser papá es: ¿Estoy preparado para ser papá? Y con esa primera pregunta se asume una gran responsabilidad ya que desde ahora en adelante debo anteponer los intereses y el bienestar de mis hijos a los míos.

Soy de las personas que no sienten mucho miedo, pero personalmente la experiencia de ser papá y no fracasar me daba un poco de temor y angustia a la vez. Ya que siempre he escuchado que tendría noches de insomnio, no dejan dormir y bla, bla… incluso algunos mis amigos me decía: “ahora veras lo que es bueno”.

En lo segundo que pensé fue: “Tendré que dejar de jugar un tiempo con el PS3 y la PC; ir al cine –soy fanático–, salir a jugar pelota con la gente del barrio e inclusive dejar mis salidas a las montañas, ya que ahora tengo que dedicarle tiempo a mis hijos.

Ya con mi corta experiencia de ser papá –casi tres meses–  me he dado cuenta que en sí puedes realizar muchas cosas pero es cuestión de organizarte también con tu pareja, de por sí jugar con el PS3 y la PC está descartado hasta unos meses me imagino, jugar pelota tal vez una vez por semana, pero ahí voy, hasta ahora no me quejo.

CUIDADOS Y ANTOJOS

Desde la noticia de que mi esposa estaba gestando, empezamos con los cuidados y atención de los bebes ya que los primeros tres meses son de sumo cuidado. Luego pasaron más meses y con ello vinieron los antojitos por acá y por allá, nada fuera de lo común a excepción del primer antojo a las 11pm –amor se me ha antojado comer Sapote–.

Con el pasar de los meses los bebes iban creciendo bien y sus controles fueron casi semanales para chequear todo este bien desde el vientre materno.

EL PRIMER MOVIMIENTO Y SUS LATIDOS

A veces uno mira la televisión y ve cómo se van moviendo los bebes en el vientre en las películas o en series, pero otra cosa es poder ver y escuchar tus propios bebes, escuchar sus latidos, ver como se mueven –es algo hermoso e indescriptible, yo he tomado fotos desde las 4 semanas y también tengo el video de los primeros movimiento y latidos que nos mostró el doctor. Me acuerdo que camino a casa no me cansaba de estar mirando el video, es realmente impresionante cómo está de avanzada la tecnología.

EL NACIMIENTO DE MIS HIJOS: IVANA y NICOLAS

Bueno el parto de mi señora fue algo anecdótico porque justo ese día nos tocaba control y bueno para variar no me dejaron entrar a la consulta. Ella cuando salió del consultorio me conto que le dijeron que tenía la presión alta y que tenía que ir por emergencia para que la estabilicen. Así que fuimos, ella entro y al cabo de dos horas me llamó un doctor para entregarme sus prendas y me dijo: “Señor a su señora la vamos a operar ahorita” –yo le dije: “¿De que la van a operar?” –“cesárea pues señor, ¿qué más cree usted?” me respondió… me agarro en mis 5 minutos, no estaba preparado para esa respuesta ya que ella tenía 38 semanas de gestación y hasta donde todos me decían a las 40 semanas iban a nacer mis bebes.

Como en todo hospital nacional uno no tiene acceso a la sala de parto, así que estuve esperando hasta alrededor de las 7:15pm me dejaron entrar para conocer a los bebes –Ivana y Nicolás–, mi primera impresión y pregunta fue si nacieron sanitos y cómo estaba mi esposa.

Cuando los vi a los dos juntos y me enseñaron su sexo de cada uno de ellos y me dijeron su peso,  fue realmente muy lindo y espectacular, no podía creerlo, le dije a la enfermera si podía tocarlos y me indicó que no, y que no podía tomarles fotos, igual lo hice –canjee una foto por cinco pañales–. Sólo me dejaron verlos algo de cinco minutos pero fueron los cinco minutos más largos y hermosos que he vivido, mientras salía y me despedía de ellos una pequeña lágrima que caía por la mejilla.

APRENDIENDO A SER PAPÁ

Bueno no hay una escuela de padres o un manual de cómo ser papá, por instinto sé que pasar el mayor tiempo posible con mis hijos es una buena manera de tener un vínculo de confianza con ellos. Casi siempre trato de estar con ellos, pero como todo papá tenemos un trabajo y no podemos descuidarnos de ello también, pero tampoco implica que no me dé el tiempo de estar con ellos. Cada vez que llego a casa siempre los beso, los cargo y no me importa estar cansado.

El primer día que durmieron en casa, en la noche me la pasé mirándolos cómo dormían, el cuidado de nuestros hijos demanda una vigilancia constante las 24 horas del día, soy consciente que en las mañanas ellos están con mi esposa y bueno en las noches casi siempre conmigo especialmente por la madrugada ya que su horario es impredecible, personalmente yo duermo alrededor de la 1:00am así que hasta esa hora estoy pendiente de ellos.

Ahora mi sentido del oído se ha agudizado, en el menor quejido que escucho ya estoy en su cuarto rápido a su lado. Ellos despiertan por muchos motivos que son hambre o necesitan ser cambiados, para mí, cambiar pañal no me es ajeno lo hago siempre y en más de una vez me ha tocado cambiarlos con las “sorpresas”, y bueno en el caso de Ivana lo hago con más cuidado y sutileza porque ella es mujercita y se necesita que sus partes íntimas estén limpias; en cambio a Nicolás es un poco más fácil porque es varoncito.

Con respeto a su baño también lo hago con mucha emoción ahora, la primera vez me daba miedo porque ambos se veían bien frágiles, ahora que los baño les gusta y los hago chapotear, a veces Nicolás se queda dormido en su tina.

Ivana y Nicolás ya este lunes 20 cumplirán 4 meses, rápido pasa el tiempo, veo las fotos de recién nacidos con las de ahora y hay una gran diferencia, los bebes crecen rápido es por eso que también tenemos que velar que no les falte techo, comida y educación; cómo dice el dicho “guardar pan para mayo”.

Con mi esposa ahora estamos que nos empapamos de todo acerca de la estimulación temprana ya que los bebes aún requieren el cuidado adulto durante sus primeros años hasta que ellos aprendan a ser autónomos. También he leído que la natación desde chiquitos permite fortalecer los brazos para gatear, tener una buena postura y una mejor respiración mediante juegos, es por eso que el siguiente mes ya empezaremos a buscar academias de natación para bebes.

Bueno sólo me queda decir que no hay que tener miedo a ser papá, es algo nuevo pero no difícil de aprender, hay que tener mucha paciencia y dedicación, no nos asustemos, que todos pasamos por este proceso, si lo hacemos mal o bien es parte del aprendizaje, como les digo no existe una escuela o manual de cómo ser padres, sólo déjense llevar por su instinto y lo que si necesitaran es mucha comunicación con su pareja para darles lo mejor a nuestros hijos. 



viernes, 29 de mayo de 2015

Quiero que esta vez sea Natural - Testimonio


La noticia de la llegada de nuestro segundo bebé nos llenó de mucha alegría; luego de 10 años de mi primer embarazo, Marco y yo nos aventuramos a buscar a la parejita y vaya que nos sorprendió gratamente. Desde el primer día que me enteré que estaba embarazada, me prometí a mí misma hacer todo lo posible para que mi bebé naciera como la naturaleza manda a pesar de haber tenido una cesárea en el 2004 con mi pequeño Santiago; recuerdo muy claramente prepararme junto con Marco para un parto vaginal; fuimos a las clases prenatales y estaba totalmente convencida y emocionada en poder dar a luz naturalmente, pero al parecer mi pequeño Santi no estaba pensando en lo mismo y casi al séptimo mes se colocó en posición podálica y por más que hice ejercicios para que volteara Santi decidió continuar de pie. Recuerdo que hasta la noche anterior a su nacimiento gateé por todo la casa con la esperanza de haber ayudado a mi pequeño a colocarse en la posición adecuada; a las 5:00 am nos sorprendió la rotura de la fuente y luego de la llamada al doctor, salimos rumbo a la clínica para prepararnos para su llegada. Cuando arribamos y me hicieron tacto, Santi continuaba podálico y por más que pedí seguir un parto vaginal (mi tía, hermana de mi mami, nació podálica por parto vaginal; ese fue mi argumento), los doctores me indicaron que era muy riesgoso para él y para mí y por eso tenían que realizar una cesárea. Recuerdo haber sentido una gran decepción; en ese momento, me sentí mala madre por no poder dar a luz naturalmente y pensé que nos habíamos preparado tanto, pues inclusive pensaba no apostar por una epidural, y finalmente tenía que ser una cesárea: ¿Habré hecho algo mal durante el embarazo? Fue la pregunta que rondaba por mi cabeza en ese momento. Sin embargo, dije adelante; es la forma en la que él quiere nacer. La experiencia fue rara, pues di a luz, pero luego de entrar a la sala de operaciones para la cesárea y de sentir llorar a Santi cuando nació, no recuerdo nada más, no recuerdo cómo así me tomé la primera foto con mi bebé luego desperté en una sala de recuperación, preguntándome dónde estaría Santi. Finalmente, luego de casi cuatro horas de haber dado a luz, me llevaron al cuarto y la media hora llegó mi pequeño, quien ni bien lo tuve en brazos, chapo teta y empezó a lactar. Verlo allí junto a mí, me llenó de alegría y no podía creer que finalmente estuviera conmigo; sin embargo, sentí que el parto fue como una especie de escena que viví sin realmente estar allí presente, consciente de lo que pasaba. Fue raro para mí.

En este segundo embarazo dije, no hay forma, quiero que sea natural y poder dar a luz sin una cesárea. Luego de la prueba casera y la prueba de sangre, fui donde mi ginecóloga para empezar con los controles y al cuarto o quinto mes, sentada en su consultorio sola, pues Marco estaba terminando de estacionar el auto, me dice: “Bueno, es momento de planificar la cesárea, si estamos de acuerdo, podría ser el 23 de junio, hacemos la cesárea, retiramos el quiste dermoide del ovario izquierdo (tenía un quiste detectado un mes antes de quedar embarazada) y de paso te ligamos las trompas, pues no creo que vayas a tener otro bebé”. Antes de seguir contándoles quisiera decirles que no tengo nada en contra de mi ginecóloga, la estimo mucho y siempre hemos tenido una muy buena relación como doctor-paciente, simplemente creo que llegamos a un punto en el que nuestra forma de pensar definitivamente no iba por el mismo camino y yo no quería tratar de convencer a nadie de lo que yo esperaba de mi parto en este segundo embarazo. Luego de este pequeña aclaración, debo de decir que me quedé de una pieza, dentro de mi dije, otra vez noooooooooo. Por qué no puedo dar a luz normal??? Esa era mi pregunta; las razones en ese momento, fueron las siguientes:
  • Tu edad, tenía 38 años en ese momento.
  • Haz tenido una cesárea previa.
  • Posiblemente tu pelvis sea estrecha, por eso tu primer bebé no se volteó.
  • Debemos evitar riesgos.
Mmmm, pensé dentro de mí, soooo what??? Mi mami tuvo a mi hermano menor a la misma edad que yo estaba embarazada y Miguel nació por parto vaginal y no pasó nada, mi cesárea fue hace 10 años y cómo saben si mi pelvis es estrecha???? Marco llegó y mi ginecóloga le explicó lo que habíamos conversado y sacó un estimado de todo lo que costaría el 3 x 1; casi 10,000 Nuevos Soles. Luego pasamos a revisar al bebé; salí de la cita y las lágrimas se me caían. Dentro de mí sentía que no era lo que yo quería; okey entendía que si hubiera un riesgo muy alto, no iba a exponer a Oliva y sería cesárea, pero las razones que me daba no las sentía convincentes. Luego de unos días de pensarlo y conversando con Marco, decidimos buscar a un profesional que apostara por un parto vaginal.

Le pregunté a todo el mundo, fui a varias clínicas y en la mayoría todos se inclinaban a una cesárea por mi cesárea anterior, por la edad; me horrorizaba escuchar a las personas diciendo, pero es más rápido, no sufres y el bebé sale más lindo; ¿Por qué quieres sufrir? ¿QUEEEEEEEEE? No podía creerlo. Sin embargo, seguí buscando y preguntando hasta que un día llevé al control pediátrico a Santi y le pregunté a su pediatra si conocía a alguien; él me dio el dato de una doctora para que la contactara e hiciera la consulta con ella. No lo pensé dos veces y la llamé para sacar una cita. Debo de decir que gracias a Dios, Marco iba en mi línea y estaba al igual que yo apostando por un parto vaginal, pues ambos sentíamos que cada vez que contactábamos alguna clínica o preguntábamos, la palabra parto vaginal no estaba en el vocabulario, era como si les hablaras chino, pues sentíamos que al parecer, la cesárea era la primera opción y no al revés. Nos decían que ningún médico se responsabilizaba por un parto vaginal, como si dar a luz de esta manera fuera algo riesgoso.

Felizmente, nos dieron una cita muy rápido y cuando llegamos y conversamos con la doctora, fue como decir por fin encontramos el sitio adecuado. Ella nos explicó, que la edad no era un impedimento, siempre que fuera una mujer sana, la cesárea previa había sido hacía 10 años y dentro todo ya estaba acomodado y sanado y en cuanto a la pelvis, luego que ella me revisara, me dijo que estaba perfecta, que no era estrecha. En cuanto al quiste, me dijo que podíamos esperar hasta luego del nacimiento de Olivia para extirparlo, pues nunca me había dado ninguna molestia hasta el momento. Sin embargo, me dejó claro que en el caso que ella viera el mínimo riesgo, sería una cesárea, pero inicialmente, apostaríamos por un parto vaginal. YEAHHH!!!! Encontré a la persona; me alegró saber que aún quedan profesionales que apuestan por partos vaginales, pero siempre cuidando al paciente. Que se toman el trabajo de revisar el caso con detenimiento, sacar los análisis y exámenes que sean necesarios y ver en conjunto con el paciente lo mejor para el bebé y la mamá (que es como siento que las cosas deberían de ser). Siempre estuvo muy pendiente de mi proceso.

El 22 de junio a las 10 am empecé con las contracciones; luego de pasar todo el día en casa, reposando y controlando el tiempo. Llamamos a la doctora a las 8pm y nos pidió que fuéramos a la clínica para encontrarnos allí. Chapé la maletita de Oli, mi maleta y mi termo con té de orégano para ayudar al proceso (recomendación de mi querida profe de yoga prenatal que, debo de decir, sus consejos y enseñanzas me super ayudaron durante todo mi embarazo y durante el proceso de dilatación y parto). Llegamos a la clínica y aún faltaba por dilatar, pues estaba en 3; me pidieron me quedara y a partir de allí la experiencia fue realmente especial, pude mantenerme de pie, caminar, hacer mis ejercicios, tener a mi esposo al lado, apoyándome fue lo más increíble del mundo, pues sentía que era parte de esta llegada tan esperada de Oli. Pude lograr hacer casi todo mi proceso sin epidural, cuando estaba en 7, me tuvieron que echar para monitorearme y vieron que los latidos de Oli bajaban un poco en la contracciones, entonces del 7 al 8 y llegando casi a 9 fue un poco difícil continuar de pie, pues debían monitorearme, y los dolores se volvieron más intensos, por lo que me pusieron muy poquita epidural. La doctora estuvo todo el tiempo conmigo, monitoreando todo movimiento y al pendiente por si algo sucedía. Oli nació finalmente el 23 de junio a las 4 de la madrugada por parto vaginal. Fue como un caso raro en la clínica ese día, pues no podían creer que una mamá que había dado a luz por cesárea, estuviera dando a luz parto vaginal. Con razón había muchas personas en la sala de partos (jijijij). Ni bien nació la pusieron en mi pecho para que lacte. La dejaron conmigo unos variosssss minutitos y fue todo increíble. Marco a mi costado y la pequeña Oli con nosotros.

No me gusta comparar, pues creo que cada embarazo y parto son únicos, pero si puedo decir algo de ambos, es que en el segundo estuve mucho más presente y consciente en cada minuto, cada segundo del proceso. Pude sentir mi cuerpo, reconocerlo, ayudarme y ayudar a mi bebé a poder llegar al mundo. La experiencia de mi segundo parto fue mágica y creo que no la cambiaría por nada del mundo. No cambiaría por nada del mundo las muchas puertas que tuve que tocar hasta llegar a la correcta, que por lo menos escuchara lo que esta madre embarazada tenía que decir, no cambiaría los dolores de trabajo de parto por nada del mundo. Quizás algunos piensen que estoy loca y quizás sea así. Simplemente, creo que sentí lo que mi corazón y esa vocecita interna me decían. Debo de decir que en algún momento pensé en tirar la toalla y apostar por una cesárea, pero creo que en el fondo sabía que encontraría a alguien que escuchara lo que tenía que decir, sólo eso, alguien que escuchara y que me dijera bueno es posible o no es posible, pero luego de haber analizado el tema a consciencia. Creo que actualmente eso es lo que se ha perdido, el escuchar al otro, el hacer empatía con el otro, no ser tratados como un número más o como uno más sino como un INDIVIDUO, un ser único que llega al consultorio con características diferentes, situaciones diferentes, sentimientos y emociones.

No tengo nada en contra de las cesáreas, siempre que sean necesarias para evitar que el bebé o la mamá corran riesgos, pero siento que actualmente todo va tan rápido que no nos detenemos a pensar y analizar las cosas. Para el bebé y la mami un parto vaginal tiene una serie de implicancias y beneficios, que quizás muchos no lo conozcan y que creo los profesionales deberían de tomar más en cuenta, informarse más y transmitirlo a las pacientes. Mi esposo siempre dice que la naturaleza es sabia y REALMENTE LO ES.

Les agradezco el haberse tomado un tiempo para leer este pequeño artículo. La verdad sólo quería contar mi experiencia de un parto vaginal, luego de una cesárea. Creo que siempre es importante poder escucharnos y seguir esa vocecita interna que te dice por dónde ir, pero, en este caso, siempre de la mano de un profesional que cuide la salud del bebé y la mamá.

Un abrazo y gracias.
Lucia

Nota:
Todo el texto proporcionado es una transcripción directa del documento original, incluyendo la foto.