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jueves, 6 de octubre de 2016

Tu serás lo que yo no soy

Si la memoria no me falla y si es que el disco de mi cerebro aún esta ordenado puedo recordar aquellas palabras que alguna vez he oído decírselas a diferentes padres hacia sus hijos y la verdad es que aún se siguen utilizando, hasta yo lo he hecho ya más de un par de veces aunque mi hija no las entienda aún por completo, le digo algo como "tú serás lo que yo aún no soy" o sino “tu tendrás los logros que yo no he podido lograr” y en resumidas cuentas le estoy dando a entender a ella y me estoy comprometiendo de manera directa a lograr que mi hija haga y logre todo lo que yo aún no he logrado hacer, y creo que ese es el deseo de todo padre de familia, que sus hijos sean mejores que nosotros, sus progenitores, que logren cumplir todo lo que a nosotros se nos truncó de una u otra manera, pero pensándolo bien y haciendo mea culpa, ¿no sería un poco egoísta de mi parte, siendo un padre como cualquiera, enfocar, encausar o dirigir a mi hija hacia mis metas incumplidas en lugar de hacer que ella decida por si sola cuando le toque realizar sus propias elecciones? recién en este momento me he puesto a pensar en esa gran gran pregunta.

La verdad es que cuando yo era niño/adolecente no recuerdo exactamente si mi mamá me decía cosas parecidas a esas, de si tenía que hacer algo específico, cumplir una meta como por ejemplo estudiar medicina o alguna otra cosa, yo solo recuerdo su apoyo incondicional y lo orgullosa que estaba de mi por las cosas que iba logrando por mi cuenta y esfuerzo propio, sobre todo, si ese logro estaba asociado con temas de estudios, no es que yo haya sido un súper excelente estudiante, yo solo estaba dentro del promedio, nunca sentí esa presión que algunos padres aplicaban sobre sus hijos por aquella época para que obtuvieran buenas notas, a mí me dejaba ser (dentro de lo correcto, claro), si yo no estudiaba era mi problema, no tenía a nadie detrás mío pidiendome que estudiara o para hacer las tareas, solo venían a preguntarme cómo iba avanzando, yo controlaba mis horarios y eso era genial. Incluso cuando decidí estudiar sistemas y no obtuve el ingreso a la universidad a la primera, tuve todo su apoyo, nunca recibí una jalada de orejas o algo parecido, incluso ahora a mis 41 años sigo sintiendo ese orgullo que mi madre tiene hacia mí, no me lo tiene que decir con palabras, con solo verle la mirada estoy más que convencido.

En casa estamos empezando a aplicar la misma técnica con la bubu, darle las pautas de lo que significa estudiar o no hacerlo, algo sobre las notas, el manejo de los tiempos y alguno que otro "tip", lo que no vamos a hacer es elegir por ella, al menos hasta que empiece a tomar conciencia por sus actos, por ahora debemos guiarla por el camino que más o menos hemos trazado para ella, incluso ya hemos conversado en pareja sobre las posibles carreras que podría estudiar, como me dice Mary a veces, después de que tenga sus tres carreras podremos estar tranquilos y que va a ser economista y que va a trabajar en el banco mundial, que nos va a llevar de viaje por todo el mundo y cosas como esas, ya se imaginaran las aventuras que nos tocaran vivir más adelante, soñar no cuesta nada, de repente termina siendo otra cosa totalmente diferente.

La verdad es que yo me siento muy contento de lo que he logrado hasta ahora, algunas cosas de manera individual y otras en pareja, familia o en grupo de amigos, soy consciente que aún tengo muchas cosas pendientes por cumplir y espero lograr hacer muchas de ellas, a mi hija no la voy a sobrecargar con temas que son responsabilidad enteramente mía, lo que ella logre hacer sola o con ayuda me llenara de orgullo y emoción y si ella es feliz por lograrlo mucho mejor.

¿Y tú, que siempre me lees, ya has pensado sobre el futuro de tus hijos?

viernes, 1 de julio de 2016

¿Qué hubiera pasado si?

Que hubiera pasado si las cosas fueran distintas, que sería de mí si mis decisiones pasadas me hubieran hecho tomar rutas distintas, de repente no estaría escribiendo estas líneas, tal vez no estuviera casado con la mujer que comparte mi vida desde hace poco mas de 6 años y de repente no tendría una hija de casi 3 años.

Que hubiera pasado si hubiese decidido volver a postular a la universidad allá por el año 92, que sería de mí si hubiera aceptado irme a vivir a Canadá allá por el año 95, que influencias hubiera tenido si mi papá hubiera decidido compartir su vida conmigo y con mi madre. Donde estaría yo si me hubiese quedado trabajando en el puesto "A" de la empresa "X" en lugar de cambiarlo por el puesto "B" de la empresa "Y", tal vez estaría en un puesto gerencial o trabajando en el extrajero.

Que tantos ahorros tendría si no hubiera reventado mis tarjetas de crédito, más por la emoción de poder comprar de todo y sin medir las consecuencias, que hubiera pasado si hubiese decidido ingresar a la universidad antes del 2004 para culminar mi carrera de ingeniería. De repente tendría otra familia diferente si me hubiera atrevido a decirle a la chica del colegio que me gustaba, en lugar de quedarme callado y guardarme mis sentimientos. Quizas hubiera destrozado el auto si hubiera sacado brevete a los 18 en lugar de hacerlo a los 25. Realmente son tantas preguntas en base a tantos supuestos que podrían volverlo loco a cualquiera.

Si me hubiera casado mucho antes, ¿tendría otra familia?, ¿tendría mas hijos?, no se si sería el mismo papá que soh ahora si en lugar de tener 1 hija tuviera 3, tendría más probabilidades de conocer a mis nietos, por un tema de edad, o tal vez a mis bisnietos, disfrutaría de ellos mientras veo la televisión tomando un café con leche, no lo sé y creo que no lo sabré todavía, queda mucho por recorrer.

¿Y a que va esta catarsis de preguntas elaboradas que no vienen al caso ahorita? Sé que no van a cambiar mi pasado ni mi presente y menos mi futuro, ya lo que tenía que pasar pasó y no puedo volver atrás, tengo una hija hermosa, una excelente esposa, una familia increíble, unos amigos que no cambiaría por nada en el mundo. Todos ellos llegaron en el momento que correspondía, yo no decidí por ellos y ellos no decidieron por su cuenta, las cosas pasaron y punto. 

No me arrepiento de lo que tengo, de lo que he logrado y de lo que voy a lograr a futuro, en un año o en cinco, sé que he fallado en muchas cosas, pero de eso se trata la vida, de aprender de las metidas de pata y de salir airoso nuevamente.

Hoy vivo por mi familia y más por mi hija, por eso te digo que aceptes lo que tienes, disfrútalo, gózalo y no te sientas menos por lo que tienes y por lo que eres, no a todos nos llegan las cosas a la misma vez y a la misma velocidad. Eres un grandioso padre, una grandiosa madre y tienes un grandioso futuro por delante.

jueves, 6 de agosto de 2015

Arrancó el Nido

Esto era algo que ya se veía llegar, tarde o temprano teníamos que tomar la decisión y al final lo hicimos con algo de pena y tristeza pero también con mucha emoción y felicidad, de hecho estábamos viviendo nuestros primeros sentimientos encontrados, es algo nuevo para nosotros pero algo necesario y sabemos que no va a ser la primera vez que nos va a suceder, aun vienen muchas decisiones muy importantes para el bienestar de nuestra hija.

Nuestra bebe ya tiene más de un año y medio y desde que cumplió el primer año hemos estado pensando, buscando y evaluando a que nido/guardería llevarla, incluso desde antes del año estuvimos preguntando e investigando si era factible o no llevarla al menos por unas horas. Todos los nidos donde preguntamos nos decían que no hasta por lo menos el año uno porque querían que la bebe pudiera valerse por sí sola en algunos aspectos, como caminar y hablar aunque sea un par de cosas.

Ahora que ya llegamos al mes de Julio nuestra no tan pequeña bubu está asistiendo a un nido guardería que nos queda al frente del condominio, como se diría, está a tiro de piedra, solo hay que salir del departamento, caminar poco menos de una cuadra y cruzar la pista, así de fácil. Fue como si estuviera destinada a asistir a ese local.

Es un local nuevo y que está en crecimiento, siguen implementando varias cosas, aumentando salones e infraestructura y el local que empezó con un par de áreas de trabajo sigue creciendo, ahora ya tiene 4 salones y siguen mejorando, lo que me parece genial. No voy a mentir al decir que al principio pensé que como era un lugar nuevo iba a tener poca asistencia y yo tenía mis dudas, de cómo era el lugar, que tan bien tenían las cosas, que tipo de profesoras estarían a cargo de cuidar a los niños y etcétera de cosas más, ahora que nuestra hija va a sus clases he podido ver que son unos 50 niños los que asisten, con edades desde los 9 o 10 meses hasta los casi 5 años. Luego conversando con algunos padres nos enteramos que era un nido conocido en el distrito de Surco y que se había tenido que mudar porque necesitaban más espacio, el local anterior les había quedado pequeño.

Mi hija asiste al primer grupo, con niños de entre 1 y 2 años, creo que son como 6 en total. He visto por las fotos las actividades que realizan, pintura, danza y cocina, bastantes trabajos manuales y muchos juegos. Nosotros dejamos a la bebe en el turno de la mañana hasta las 12:45pm y ya nos la entregan almorzada, lo que me parece perfecto porque está aprendiendo a comer de todo y cada vez habla más, la interacción con otros niños un poco más grandes está ayudando bastante, como ella imita todo, ve el ejemplo de sus compañeros de salón y ahora come casi sola y es bien desenvuelta, todo eso me parece bastante genial!!!

Como todo bebe que empieza a asistir a un nuevo lugar siente la pegada del cambio, es obvio que este cambio ha producido una reacción en nuestra hija, el llanto de los primeros días era algo que iba a suceder de todas maneras, era inevitable, pero yo creo que está más asociado al engreimiento que a otra cosa, a los pocos días ya empezaba a preguntar por su Miss y solo quería ir a su nido, ahora dejarla y recogerla es de lo más natural. Como en todas las situaciones de la vida, todo cambio radical produce una reacción igual de radical pero con el tiempo nos terminamos amoldando bastante bien, y esto lo digo por todos nosotros, tanto padres como hijos.

¿Y cómo fue tu experiencia en los primeros días de clase de tu hijo?


viernes, 29 de mayo de 2015

Quiero que esta vez sea Natural - Testimonio


La noticia de la llegada de nuestro segundo bebé nos llenó de mucha alegría; luego de 10 años de mi primer embarazo, Marco y yo nos aventuramos a buscar a la parejita y vaya que nos sorprendió gratamente. Desde el primer día que me enteré que estaba embarazada, me prometí a mí misma hacer todo lo posible para que mi bebé naciera como la naturaleza manda a pesar de haber tenido una cesárea en el 2004 con mi pequeño Santiago; recuerdo muy claramente prepararme junto con Marco para un parto vaginal; fuimos a las clases prenatales y estaba totalmente convencida y emocionada en poder dar a luz naturalmente, pero al parecer mi pequeño Santi no estaba pensando en lo mismo y casi al séptimo mes se colocó en posición podálica y por más que hice ejercicios para que volteara Santi decidió continuar de pie. Recuerdo que hasta la noche anterior a su nacimiento gateé por todo la casa con la esperanza de haber ayudado a mi pequeño a colocarse en la posición adecuada; a las 5:00 am nos sorprendió la rotura de la fuente y luego de la llamada al doctor, salimos rumbo a la clínica para prepararnos para su llegada. Cuando arribamos y me hicieron tacto, Santi continuaba podálico y por más que pedí seguir un parto vaginal (mi tía, hermana de mi mami, nació podálica por parto vaginal; ese fue mi argumento), los doctores me indicaron que era muy riesgoso para él y para mí y por eso tenían que realizar una cesárea. Recuerdo haber sentido una gran decepción; en ese momento, me sentí mala madre por no poder dar a luz naturalmente y pensé que nos habíamos preparado tanto, pues inclusive pensaba no apostar por una epidural, y finalmente tenía que ser una cesárea: ¿Habré hecho algo mal durante el embarazo? Fue la pregunta que rondaba por mi cabeza en ese momento. Sin embargo, dije adelante; es la forma en la que él quiere nacer. La experiencia fue rara, pues di a luz, pero luego de entrar a la sala de operaciones para la cesárea y de sentir llorar a Santi cuando nació, no recuerdo nada más, no recuerdo cómo así me tomé la primera foto con mi bebé luego desperté en una sala de recuperación, preguntándome dónde estaría Santi. Finalmente, luego de casi cuatro horas de haber dado a luz, me llevaron al cuarto y la media hora llegó mi pequeño, quien ni bien lo tuve en brazos, chapo teta y empezó a lactar. Verlo allí junto a mí, me llenó de alegría y no podía creer que finalmente estuviera conmigo; sin embargo, sentí que el parto fue como una especie de escena que viví sin realmente estar allí presente, consciente de lo que pasaba. Fue raro para mí.

En este segundo embarazo dije, no hay forma, quiero que sea natural y poder dar a luz sin una cesárea. Luego de la prueba casera y la prueba de sangre, fui donde mi ginecóloga para empezar con los controles y al cuarto o quinto mes, sentada en su consultorio sola, pues Marco estaba terminando de estacionar el auto, me dice: “Bueno, es momento de planificar la cesárea, si estamos de acuerdo, podría ser el 23 de junio, hacemos la cesárea, retiramos el quiste dermoide del ovario izquierdo (tenía un quiste detectado un mes antes de quedar embarazada) y de paso te ligamos las trompas, pues no creo que vayas a tener otro bebé”. Antes de seguir contándoles quisiera decirles que no tengo nada en contra de mi ginecóloga, la estimo mucho y siempre hemos tenido una muy buena relación como doctor-paciente, simplemente creo que llegamos a un punto en el que nuestra forma de pensar definitivamente no iba por el mismo camino y yo no quería tratar de convencer a nadie de lo que yo esperaba de mi parto en este segundo embarazo. Luego de este pequeña aclaración, debo de decir que me quedé de una pieza, dentro de mi dije, otra vez noooooooooo. Por qué no puedo dar a luz normal??? Esa era mi pregunta; las razones en ese momento, fueron las siguientes:
  • Tu edad, tenía 38 años en ese momento.
  • Haz tenido una cesárea previa.
  • Posiblemente tu pelvis sea estrecha, por eso tu primer bebé no se volteó.
  • Debemos evitar riesgos.
Mmmm, pensé dentro de mí, soooo what??? Mi mami tuvo a mi hermano menor a la misma edad que yo estaba embarazada y Miguel nació por parto vaginal y no pasó nada, mi cesárea fue hace 10 años y cómo saben si mi pelvis es estrecha???? Marco llegó y mi ginecóloga le explicó lo que habíamos conversado y sacó un estimado de todo lo que costaría el 3 x 1; casi 10,000 Nuevos Soles. Luego pasamos a revisar al bebé; salí de la cita y las lágrimas se me caían. Dentro de mí sentía que no era lo que yo quería; okey entendía que si hubiera un riesgo muy alto, no iba a exponer a Oliva y sería cesárea, pero las razones que me daba no las sentía convincentes. Luego de unos días de pensarlo y conversando con Marco, decidimos buscar a un profesional que apostara por un parto vaginal.

Le pregunté a todo el mundo, fui a varias clínicas y en la mayoría todos se inclinaban a una cesárea por mi cesárea anterior, por la edad; me horrorizaba escuchar a las personas diciendo, pero es más rápido, no sufres y el bebé sale más lindo; ¿Por qué quieres sufrir? ¿QUEEEEEEEEE? No podía creerlo. Sin embargo, seguí buscando y preguntando hasta que un día llevé al control pediátrico a Santi y le pregunté a su pediatra si conocía a alguien; él me dio el dato de una doctora para que la contactara e hiciera la consulta con ella. No lo pensé dos veces y la llamé para sacar una cita. Debo de decir que gracias a Dios, Marco iba en mi línea y estaba al igual que yo apostando por un parto vaginal, pues ambos sentíamos que cada vez que contactábamos alguna clínica o preguntábamos, la palabra parto vaginal no estaba en el vocabulario, era como si les hablaras chino, pues sentíamos que al parecer, la cesárea era la primera opción y no al revés. Nos decían que ningún médico se responsabilizaba por un parto vaginal, como si dar a luz de esta manera fuera algo riesgoso.

Felizmente, nos dieron una cita muy rápido y cuando llegamos y conversamos con la doctora, fue como decir por fin encontramos el sitio adecuado. Ella nos explicó, que la edad no era un impedimento, siempre que fuera una mujer sana, la cesárea previa había sido hacía 10 años y dentro todo ya estaba acomodado y sanado y en cuanto a la pelvis, luego que ella me revisara, me dijo que estaba perfecta, que no era estrecha. En cuanto al quiste, me dijo que podíamos esperar hasta luego del nacimiento de Olivia para extirparlo, pues nunca me había dado ninguna molestia hasta el momento. Sin embargo, me dejó claro que en el caso que ella viera el mínimo riesgo, sería una cesárea, pero inicialmente, apostaríamos por un parto vaginal. YEAHHH!!!! Encontré a la persona; me alegró saber que aún quedan profesionales que apuestan por partos vaginales, pero siempre cuidando al paciente. Que se toman el trabajo de revisar el caso con detenimiento, sacar los análisis y exámenes que sean necesarios y ver en conjunto con el paciente lo mejor para el bebé y la mamá (que es como siento que las cosas deberían de ser). Siempre estuvo muy pendiente de mi proceso.

El 22 de junio a las 10 am empecé con las contracciones; luego de pasar todo el día en casa, reposando y controlando el tiempo. Llamamos a la doctora a las 8pm y nos pidió que fuéramos a la clínica para encontrarnos allí. Chapé la maletita de Oli, mi maleta y mi termo con té de orégano para ayudar al proceso (recomendación de mi querida profe de yoga prenatal que, debo de decir, sus consejos y enseñanzas me super ayudaron durante todo mi embarazo y durante el proceso de dilatación y parto). Llegamos a la clínica y aún faltaba por dilatar, pues estaba en 3; me pidieron me quedara y a partir de allí la experiencia fue realmente especial, pude mantenerme de pie, caminar, hacer mis ejercicios, tener a mi esposo al lado, apoyándome fue lo más increíble del mundo, pues sentía que era parte de esta llegada tan esperada de Oli. Pude lograr hacer casi todo mi proceso sin epidural, cuando estaba en 7, me tuvieron que echar para monitorearme y vieron que los latidos de Oli bajaban un poco en la contracciones, entonces del 7 al 8 y llegando casi a 9 fue un poco difícil continuar de pie, pues debían monitorearme, y los dolores se volvieron más intensos, por lo que me pusieron muy poquita epidural. La doctora estuvo todo el tiempo conmigo, monitoreando todo movimiento y al pendiente por si algo sucedía. Oli nació finalmente el 23 de junio a las 4 de la madrugada por parto vaginal. Fue como un caso raro en la clínica ese día, pues no podían creer que una mamá que había dado a luz por cesárea, estuviera dando a luz parto vaginal. Con razón había muchas personas en la sala de partos (jijijij). Ni bien nació la pusieron en mi pecho para que lacte. La dejaron conmigo unos variosssss minutitos y fue todo increíble. Marco a mi costado y la pequeña Oli con nosotros.

No me gusta comparar, pues creo que cada embarazo y parto son únicos, pero si puedo decir algo de ambos, es que en el segundo estuve mucho más presente y consciente en cada minuto, cada segundo del proceso. Pude sentir mi cuerpo, reconocerlo, ayudarme y ayudar a mi bebé a poder llegar al mundo. La experiencia de mi segundo parto fue mágica y creo que no la cambiaría por nada del mundo. No cambiaría por nada del mundo las muchas puertas que tuve que tocar hasta llegar a la correcta, que por lo menos escuchara lo que esta madre embarazada tenía que decir, no cambiaría los dolores de trabajo de parto por nada del mundo. Quizás algunos piensen que estoy loca y quizás sea así. Simplemente, creo que sentí lo que mi corazón y esa vocecita interna me decían. Debo de decir que en algún momento pensé en tirar la toalla y apostar por una cesárea, pero creo que en el fondo sabía que encontraría a alguien que escuchara lo que tenía que decir, sólo eso, alguien que escuchara y que me dijera bueno es posible o no es posible, pero luego de haber analizado el tema a consciencia. Creo que actualmente eso es lo que se ha perdido, el escuchar al otro, el hacer empatía con el otro, no ser tratados como un número más o como uno más sino como un INDIVIDUO, un ser único que llega al consultorio con características diferentes, situaciones diferentes, sentimientos y emociones.

No tengo nada en contra de las cesáreas, siempre que sean necesarias para evitar que el bebé o la mamá corran riesgos, pero siento que actualmente todo va tan rápido que no nos detenemos a pensar y analizar las cosas. Para el bebé y la mami un parto vaginal tiene una serie de implicancias y beneficios, que quizás muchos no lo conozcan y que creo los profesionales deberían de tomar más en cuenta, informarse más y transmitirlo a las pacientes. Mi esposo siempre dice que la naturaleza es sabia y REALMENTE LO ES.

Les agradezco el haberse tomado un tiempo para leer este pequeño artículo. La verdad sólo quería contar mi experiencia de un parto vaginal, luego de una cesárea. Creo que siempre es importante poder escucharnos y seguir esa vocecita interna que te dice por dónde ir, pero, en este caso, siempre de la mano de un profesional que cuide la salud del bebé y la mamá.

Un abrazo y gracias.
Lucia

Nota:
Todo el texto proporcionado es una transcripción directa del documento original, incluyendo la foto.

domingo, 18 de enero de 2015

Diferentes perspectivas, diferentes realidades

No es una novedad saber que cada hijo es diferente de los demás, cada familia, cada padre, cada abuelo es diferente del resto de familias, de padres y de abuelos. Cada uno de nosotros es único y tiene su propia forma de ser, sus propias metas y sus propias decisiones.

A nosotros como padres nos ha tocado la labor de educar a nuestro hijo o hijos, darles todo lo que está a nuestro alcance y es ahí donde se empiezan a marcar las diferencias. Hace varias semanas converse con una señora de edad contemporánea a la mía, madre de 3 hijos y dedicada netamente a ellos, sobretodo de su ultimo hijo que tiene 5 años.

Estuvimos conversando de todo, del transporte, de las nuevas obras que se están empezando a dar, más que todo como proyectos, de los trabajos y otras tantas cosas hasta que terminamos conversando de nuestros hijos. Su hija mayor está estudiando en San Marcos la carrera de obstetricia y me conto lo difícil que le fue a su hija ingresar, que las cuotas son simbólicas pero que postulan tantos que al final de 27,000 postulantes entra solo el 10% o de repente menos, su hija lo intento tres veces. Me comento del tema del transporte y lo que le cuesta a su hija ir a clases, que sale a las 6am para tomar el tren que la lleva hasta la facultad y otras cosas más.

Mientras conversaba con esta señora, intercambiando ideas, metas y alcances estuve pensando en cómo nosotros como padres encausamos a nuestros hijos de cierta manera hacia un futuro que puede ser sencillo o complejo, dejando de lado el tema económico, mi esposa y yo estamos tratando de guiar a nuestra hija hacia un camino que de repente en el futuro no vamos a poder continuar. Desde que elegimos una casa de estudios para ella, desde el nido, kínder y colegio ya estamos encasillando un poco lo que a continuación vendrá, en un futuro no tan cercano pero latente. Todo padre siempre quiere darle lo mejor a sus hijos y la educación es parte fundamental de ese paquete llamado "lo mejor", si la matriculamos en un colegio X estamos más o menos dejando pautas para futuras elecciones, decisiones que nos involucran a todos porque para cuando quiera elegir que estudiar después del colegio puede cambiar bastante su futuro y el nuestro.

Es importante saber cuál elegir entre varios nidos o entre colegios, esos son los que van a inclinar un poco la balanza hacia cierto lado, los colegios son los que más tiran de la soga, son los que nos dicen cuál va a ser la escala universitaria, de repente vamos a estar en un punto muerto donde elegir una universidad privada contra una del estado sea una decisión entre la vida y la muerte, esa decisión nos pueda inclinar hacia un lado o hacia el otro, está claro que aún no sabemos qué va a suceder dentro de 15 años y debemos empezar a prepararnos desde ahorita para poder afrontar esos cambios de rumbo y esas inclinaciones de la balanza. Si bien es cierto, en el momento que te conviertes en padre duermes menos y gastas más, estamos entrando en la etapa de inversión a largo plazo y aunque suene feo estamos invirtiendo en el futuro de nuestra hija, tenemos que darle todo lo mejor posible.

Con esto no quiero decir que las personas que eligen enviar a sus hijos a colegios o universidades nacionales están haciendo lo incorrecto, es lo que en ese momento pueden afrontar, la educación es demasiado importante para elegirla al azar pero hay que ser conscientes que a veces los tiempos no nos ayudan, no tenemos la vida comprada y nos puede pasar cualquier cosa en el camino.