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martes, 12 de julio de 2016

Partos Distintos

Hace unos días visitando a una amiga que se acaba de convertir en mamá hace unos meses atrás, pudimos sentarnos a conversar e intercambiar experiencias con ella y con una tercera mamá que también había coincidido con nosotros. Todo se resume en una frase, todos los partos son distintos, las experiencias de cada mamá, desde el momento en que entra a la clínica o hospital a traer al mundo a su hijo(a), es diferente, nunca jamás vamos a encontrar dos experiencias idénticas. Lo único en común en este caso es que las tres tuvieron hijas mujeres y las tres fueron cesareadas.

Las diferentes aventuras de las tres mamás que habían coincidido aquella noche fue un intercambio de diferentes experiencias, tips, aventuras, desventuras y demás temas, temas que ahora forman parte del bagaje de conversaciones en las que termino involucrado, de una u otra forma, porque yo también meto mi cuchara, opino, comento, recomiendo, escucho y hago chacota. Usualmente los hombres se mantienen al margen en estos temas, aun no sé porque, algunos si conversan, otros no, pero en fin.

Nunca he escrito sobre lo que significo aquella noche del 22 de Setiembre de 2013, cuando tuve que llevar a Mary de emergencia a la clínica cerca de las 10pm, peor aun cuando nuestra cesárea estaba programada para el siguiente lunes, y todo fue por la culpa de un antojo que llego demasiado tarde a nuestras vidas. Mary nunca me pidió nada extraño durante su embarazo, con las justas un pescado frito y en horario regular, pero nada complejo, hasta ese día que me dijo que quería pollo del KFC, no había forma de que le comprara eso y menos si faltaban 48 horas para que la tuvieran que operar, así que un palito de anticucho cumplió con cubrir esa necesidad de alimentos a esa hora de la noche y la situación cambió radicalmente de color, había que volar, literalmente a la clínica.

Las experiencias contadas fueron diferentes, no todos pasan por la misma vivencia, algunas mamás llegan caminando, otras en taxi, otras en ambulancia, la mía llego en mi auto, que se transformó en el Max 5 y yo en el Meteoro Gordo de Lima. Mis amigas llegaron caminando a sus respectivas clínicas, porque pudieron entrar en el momento en el que las habían programado, las tres fueron cesáreas por diversas razones, pero fueron cesáreas necesarias. Mary entro al quirófano sola, yo me quede afuera porque era una emergencia, la pareja de mi amiga, a quien habíamos ido a visitar entro al quirófano tranquila y relajada pero luego de unos minutos empezó a cambiar de estado de ánimo llegando al punto de la histeria, tuvo que ser dormida para que pudieran operarla, su pareja se quedó también afuera porque la llegada de su hija se complicó, no tanto por la bebe sino más por la mamá. La tercera participante estuvo tranquila y relajada en todo momento, pero no dilató lo necesario y el dolor era cada vez más intenso, fuerte y continuo, por eso fue la cesárea.

Mary estuvo sola, pero pudo ver a nuestra hija un ratito ni bien llego al mundo, yo la vi afuera, cuando pasaba en una incubadora hacia otra de las salas del 5to piso de la clínica, eran como la 1:30am y mi familia y yo seguíamos esperando, solo pude verla 5 minutos porque me dejaron entrar a la zona de bebes, ella se quedó en incubadora hasta el día siguiente. Mary no salió y no la vi hasta el domingo a las 8am, se complicó la operación, se demoraron en cerrar el corte y la llevaron a la UCI, el doctor salió y me dijo que volviera al día siguiente. La pareja de mi amiga sufrió casi lo mismo, se quedó afuera, vestido y listo, no le decían nada, cuando salió su hija con las auxiliares corriendo, tampoco le dijeron nada, la incertidumbre fue lo peor, recién a los minutos le comentaron que hubo una complicación y que su pareja iba a estar en la UCI, él pudo ver a su hija en esos momentos, su mamá la conoció casi al tercer día y a través de una ventana.

De nuestra tercera amiga, la figura fue mucho más tranquila, el entro con ella, vivió en carne propia la llegada de su hija, estuvo con ella todo el tiempo que se pudo, conocieron a su hija juntos y tienen fotos para demostrarlo, ni yo ni la pareja de mi otra amiga pudimos vivir eso, disfrutarlo y tener un recuerdo para demostrar la sensación tan fantástica que es recibir a un bebé, solo tenemos el recuerdo de una mala noche o mala mañana, esperando y esperando, cruzando los dedos, con fe y con la esperanza de que todo iba a terminar rápido y bien.

Ahora las tres familias estamos más que contentas, felices y locos, cada uno de nosotros vive el presente, recuerda el pasado, y espera el futuro, un paso a la vez con paciencia y buen humor.

jueves, 23 de octubre de 2014

Castigado fuera de la Sala de Parto

Ahora que ya ha pasado un año desde la llegada de nuestra hermosa bubu, puedo comentar que no pude ser partícipe de su nacimiento al 100%, es decir, no pude entrar a la sala de parto en el momento indicado para verla nacer, para escucharla llorar por primera vez, ver como la limpian, la pesan y registran todos sus datos y obtener la foto de rigor al lado de su madre envuelta en mantas verdes de clínica y yo vestido como un enfermero más, sentado al lado en un banquito con ruedas, yo no lo pude vivir como muchos otros padres.

La primera imagen que tengo de mi hija fue cuando salió del quirófano cerca de las 1:30am del domingo 22 de Setiembre, solo la pude ver cinco minutos mientras la transportaban desde la sala de partos hasta donde tienen a todos los bebes recién nacidos, solo la pude ver a través del vidrio de su incubadora y solo me dejaron entrar a verla un ratito porque yo era el padre, sino me dejaban en el pasillo como uno más del grupo, pero por suerte me dejaron entrar un ratito para ver a la bubu mientras la acomodaban en la zona de neonatos.

La razón principal por la que no pude ingresar al quirófano fue porque el parto se había convertido en una situación de riesgo, ya el doctor me había puesto al corriente, si era un parto normal podría haber entrado, pero si era uno por emergencia y riesgo no. El doctor literalmente me castigo y me llamo la atención tres veces entre el sábado y el domingo, me dijo que como era posible que estuviéramos en la calle a esas horas y porque Mary había comido algo tan pesado a esa hora.  En teoría la cesárea estaba programada para el martes siguiente pero tuvimos que ir a la clínica el sábado por la noche, no tenía nada en el carro, ni una sola maleta con las cosas para Mary y para la bebe, solo recuerdo haber llamado al doctor a eso de las 10pm para comentarle lo que había sucedido y de ahí llegar a emergencia lo mas rápido posible.

En ese momento ya no piensas en nada, quieres llegar al destino lo mas rápido posible, misma película de acción con escolta de policías, zigzagueando por las calles entre el tráfico, recuerdo que llegue a la clínica en menos de 30 minutos. Después de que se confirmó que efectivamente estaba entrando en labor de parto todos los engranajes empezaron moverse, mismo reloj Suizo. Llame a mi mamá para que me traiga algunas cosas ya que no teníamos nada. Cerca de la media noche Mary entro a sala y no supe nada más de ella hasta el domingo por la mañana. El doctor que nos estuvo apoyando desde el primer mes llego cerca de las doce, ahí fue mi primera llamada de atención, cuando salió cerca de las 3am del quirófano fue mi segunda llamada de atención y el domingo que solo yo fui a visitar a Mary, por órdenes del doctor, fue mi tercera llamada de atención. Ya después de eso solo me quedaba pedir disculpas y agradecer al doctor por todo el apoyo brindado desde el inicio.

La situación se había complicado porque como Mary tenia comida en su sistema, tanto el estómago como los intestinos estaban distendidos, eso fue lo que complico a los doctores durante la cesárea, es por eso que cuando te van a operar de algo siempre entras en ayunas. Moraleja señores, cuando el doctor de indicaciones hay que acatarlas completamente al pie de la letra, más aun si estas a muy pocos días para la fecha pactada.