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lunes, 30 de enero de 2017

Internada por primera vez

Luego del año nuevo pasamos una situación bastante complicada, tan complicada que mi hija termino internada tres noches, entrando el martes 2 de enero a emergencias con el rostro hinchado. Hasta el día anterior no teníamos idea de lo que estaba sucediendo, habíamos hablado con el pediatra porque habíamos detectado una pequeña hinchazón, pero por lo visto nada complicado, solo tuvimos que aplicar una crema y listo pero el martes todo cambio.

Ese día por la mañana mi esposa me había enviado una foto de la bebe donde aparecía totalmente hinchada, tuve que llamar al pediatra pero no tuve suerte, así que le envié la misma foto esperando una respuesta, al no recibir una tuve que contactarme con su pediatra anterior enviándole la foto, su respuesta fue rápida, había que llevarla a emergencias porque parecía algo llamado Celulitis Facial, algo que jamás había escuchado pero no tuve que esperar más, salí embalado a la casa para recogerlas y llevarlas a la clínica. Una vez llegamos me respondió el pediatra de la clínica y su reacción fue la misma, por suerte ya habíamos llegado y ya la estaban viendo.

Esta ha sido la primera vez que nos pasa algo así, que tres médicos lleguen al mismo diagnóstico y que me digan que tiene que quedarse, que si hubiera pasado un día más las cosas serían peores, que había que tratarlo rápidamente, que me pidan que salga de emergencias porque no ayudaba en nada, escuchar a mi hija gritar que quiere ir a la casa, que no quiere quedarse, que quiere que le no le pongan nada, llamar Mamá mientras cuatro personas tratan de inmovilizarla para ponerle la intravenosa, todo eso fue horrible, tuve que salir, me quebré, me puse a llorar de la impotencia, de no poder ayudar, de no poder hacer nada, de ser un inútil, de no poder protegerla, realmente fue horrible.

Ya en la tarde tuve que volver a la oficina, no había nada más que yo podía hacer, mi esposa se quedó con la Bubu y yo solo pude ir al departamento a recoger varias cosas para llevárselas en la tarde. Cuando llegue la bebe está más tranquila pero verla en una cama conectada al suero desde donde entraban los antibióticos es chocante, yo he tenido que pasar por eso, para mi es normal, tengo casi 42 años pero ella es una pequeña bebe, no es lo mismo que sea ella a que sea yo.

Ver a mi hija internada con la cara hinchada, que no quería quedarse, que quería quitarse la intravenosa, cada vez que tenían que ponerle el antibiótico verla llorar por el dolor del ingreso de los medicamentos a su sistema es algo que no se lo desearía a nadie. Fueron cuatro días que tuvo que quedarse, Mary no se alejó para nada de ella en esos cuatro días, yo iba y venía de la casa a la oficina a la clínica. Lo bueno es que todo terminó bien, al segundo día Mara estaba más tranquila, salía de su cuarto, paseaba por los corredores del piso, saludaba a todos, pacientes, enfermeras y doctores por igual, me explicaba que había otros niños enfermos y que los doctores los estaban también curando. Es realmente increíble ver como los niños se amoldan tan fácilmente a cualquier tipo de situación, por más complejas de que sean. Al tercer día ya estaba saltando en la cama como canguro y el último día estaba feliz porque ya se iba a su casa a dormir a su cama y a comer lo que su mamá le iba a preparar.

El proceso fue continuado en casa, tres días más, recién el lunes tuvimos luz verde para poder sacarla de la casa, porque teníamos que mantenerla aún bajo supervisión. Ese lunes pudo ir a sus talleres de verano, ese lunes todo volvió a la normalidad para ella, sin embargo ahora nosotros debemos estar más atentos para cualquier situación que involucre una picadura porque podría reaccionar nuevamente, al parecer Mara es alérgica a las picaduras de mosquitos. Mi esposa recién el viernes pudo descansar, recién ese día pudo llorar como lo hice yo el día que la internaron, ella fue la que puso la fortaleza esos días, ella fue la fuerte, ahora me toca a mí serlo.

martes, 20 de diciembre de 2016

Días de Claustro

Cuando nuestros hijos enferman nosotros estamos más que al pendiente de lo que sucede, siempre queremos evitar toda posible enfermedad, infección o tratamiento longevo con nuestros hijos, porque es un desgaste impresionante de tantas cosas a la vez, y para cuando sucede, nosotros los padres, no escatimamos en nada, cueste lo que cueste, suceda lo que suceda, debemos sacar a nuestros hijos adelante como sea.

Sin embargo cuando la enfermedad nos asecha a nosotros la cosa cambia, perder la libertad y quedarse encerrado por varios días en una clínica, tratando de arreglar cualquier daño que pudiéramos estar sufriendo en ese momento, a sabiendas de que la familia está en casa y que es difícil que puedan ir a visitarnos porque podríamos causar algún daño colateral, es lo peor, más aún si tenemos niños pequeños que nos extrañan y que solo quieren estar con nosotros, saber y entender que es lo que nos sucede, porque lamentablemente no todos los pequeños comprenden las cosas tan fácilmente. 

Luego de cuatro días de encierro completo, metido en una clínica con un cuadro complejo de bronquitis asmatiforme, siendo nebulizado cada 6 horas, tomando pastillas y consumiendo otros inhaladores diversos que me ayudaron a limpiar mi sistema respiratorio, logré salir adelante. Sin embargo y dejando de lado el tema de las medicinas que son parte del tratamiento, estar atado a una cama sin poder hacer mucho es horrible. Ya lo he vivido antes, ya me ha pasado en dos situaciones anteriores donde la peor aventura fue pasar dos semanas sin poder moverme, literalmente hablando, me sentía cuadripléjico y solo con una operación a la columna me pudieron reparar, para luego pasar tres meses con descanso medico en casa sin poder cargar o jugar con mi hija, que es la peor pena de cárcel o castigo que un padre puede sufrir, no disfrutar de los tuyos es un asco. 

Cuando estas solo en este mundo es más fácil de manejar la situación, no tienes dependientes por los cuales tienes que librar batallas, en lugar de que ellos lo hagan por si solos, el nivel de responsabilidad es muy alto, sobre todo si tienes una hija pequeña, como es mi caso, la cual solo quiere estar conmigo, abrazarme y jugar, que puedo hacer si no puedo brindarle esas mínimas cosas por estar metido en una clínica, se siente fatal. Sé que hay veces que no podemos hacer gran cosa, que las adversidades están en tu contra, que Murphy si existe y que solo esta ahí para fregarte la vida, sales de una y caes en otra, sino es A entonces es B pero nunca sales bien librado tan fácilmente y el costo es alto e inmanejable, solo es cosa de agarrarte bien los pantalones y esquivar cuanta roca te caiga en el camino. 

Estar enfermo friega, estar enfermo te quita cosas, que hace cambiar de carácter, estas amargado, aburrido, hastiado de todo, solo quieres salir y seguir con tu vida, los tuyos pagan los platos rotos por ti, ellos tienen que afrontar los problemas que tú no puedes por estar enclaustrado, tu solo quieres darles todo lo que necesitan y todo lo que merecen, porque son tuyos y de nadie más, son tu responsabilidad y solo quieres estar ahí para ellos todo el tiempo del mundo, estar enfermo jode horriblemente todo, no quiero volver a tener que vivirlo pero son pocas cosas que uno puede hacer para evitar sucumbir tarde o temprano, ya sea por ambiente, polvo, desgaste físico o algún daño colateral, solo hay que cubrirse las espaldas con todo lo que se pueda llevar a cuestas y cruzar los dedos, todos ellos, para evitar un nuevo episodio de este tipo.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Desaparecido por dos semanas

A principios del mes de Octubre tuve un problema de salud que se puso bastante serio, tanto así que tuve que ser internado en la clínica para luego ser operado, fueron dos semanas perdido, sin poder disfrutar de la calle y de mi familia como me hubiera gustado. Pensaran que disfrute mi estadía en la clínica como si fueran unas vacaciones pero la verdad es que no fue así, aunque soy consciente que pude descansar, dormir más, ver televisión todo el día o estar con la laptop en internet sin tener mayores restricciones, pero no es lo mismo estar en tu casa que estar hospedado en un hotel de 4 estrellas rodeado de enfermeras y escuchando a los demás pacientes quejarse a voz en cuello.

Perder la libertad fue lo más difícil, estar atado a una camilla sin poder moverte mucho, si poder caminar por el dolor, extrañar tu cama y tu casa hacen mella en tu estado de ánimo, pero lo que más me marco durante esos 14 días fue el no poder estar con mi esposa, poder abrazarla al dormir, tener conversaciones amenas durante la cena y disfrutar de mi hija, jugar con ella, darle de comer, hacerla dormir en mis brazos, cargarla, todas esas cosas las perdí por 14 días, confinado en una habitación blanca de clínica sin poder hacer nada más que respirar, comer y dormir.

Realmente estar fuera de casa choca bastante, una cosa es estar tu solo lejos, podría haber sido por un viaje de trabajo, lo tomas como una aventura pero dejar a tu familia, sola en casa es diferente. Yo creo que eso se interpreta como que estas dejando a tus seres queridos sin protección, al menos es lo que yo pienso, pierdes un valioso tiempo con tu familia, disfrutar de su compañía y ver como tu hija va creciendo y logrando cosas que ni te imaginas. Obviamente que me fueron a visitar a la clínica casi todos los días pero no es lo mismo, aunque si me parecía genial verlas por un rato, ya sea por una hora o por cuatro.

Es triste no poder estar con los tuyos, hay veces que suceden cosas que no podemos controlar, situaciones complejas que amenazan directamente tu bienestar y el de tu familia, el temor de que podría sucederles cualquier cosa y no estar ahí para ayudarlas y protegerlas, es un precio alto pero lamentablemente cuanto es tu salud la que pende de un hilo no tienes más remedio que acatar las órdenes de los médicos y solamente esperar a que el problema se solucione lo mas rápido posible y así poder ir a casa a continuar con tus actividades, retomar las riendas de tu vida tal cual era antes de ser internado en la clínica.

jueves, 23 de octubre de 2014

Castigado fuera de la Sala de Parto

Ahora que ya ha pasado un año desde la llegada de nuestra hermosa bubu, puedo comentar que no pude ser partícipe de su nacimiento al 100%, es decir, no pude entrar a la sala de parto en el momento indicado para verla nacer, para escucharla llorar por primera vez, ver como la limpian, la pesan y registran todos sus datos y obtener la foto de rigor al lado de su madre envuelta en mantas verdes de clínica y yo vestido como un enfermero más, sentado al lado en un banquito con ruedas, yo no lo pude vivir como muchos otros padres.

La primera imagen que tengo de mi hija fue cuando salió del quirófano cerca de las 1:30am del domingo 22 de Setiembre, solo la pude ver cinco minutos mientras la transportaban desde la sala de partos hasta donde tienen a todos los bebes recién nacidos, solo la pude ver a través del vidrio de su incubadora y solo me dejaron entrar a verla un ratito porque yo era el padre, sino me dejaban en el pasillo como uno más del grupo, pero por suerte me dejaron entrar un ratito para ver a la bubu mientras la acomodaban en la zona de neonatos.

La razón principal por la que no pude ingresar al quirófano fue porque el parto se había convertido en una situación de riesgo, ya el doctor me había puesto al corriente, si era un parto normal podría haber entrado, pero si era uno por emergencia y riesgo no. El doctor literalmente me castigo y me llamo la atención tres veces entre el sábado y el domingo, me dijo que como era posible que estuviéramos en la calle a esas horas y porque Mary había comido algo tan pesado a esa hora.  En teoría la cesárea estaba programada para el martes siguiente pero tuvimos que ir a la clínica el sábado por la noche, no tenía nada en el carro, ni una sola maleta con las cosas para Mary y para la bebe, solo recuerdo haber llamado al doctor a eso de las 10pm para comentarle lo que había sucedido y de ahí llegar a emergencia lo mas rápido posible.

En ese momento ya no piensas en nada, quieres llegar al destino lo mas rápido posible, misma película de acción con escolta de policías, zigzagueando por las calles entre el tráfico, recuerdo que llegue a la clínica en menos de 30 minutos. Después de que se confirmó que efectivamente estaba entrando en labor de parto todos los engranajes empezaron moverse, mismo reloj Suizo. Llame a mi mamá para que me traiga algunas cosas ya que no teníamos nada. Cerca de la media noche Mary entro a sala y no supe nada más de ella hasta el domingo por la mañana. El doctor que nos estuvo apoyando desde el primer mes llego cerca de las doce, ahí fue mi primera llamada de atención, cuando salió cerca de las 3am del quirófano fue mi segunda llamada de atención y el domingo que solo yo fui a visitar a Mary, por órdenes del doctor, fue mi tercera llamada de atención. Ya después de eso solo me quedaba pedir disculpas y agradecer al doctor por todo el apoyo brindado desde el inicio.

La situación se había complicado porque como Mary tenia comida en su sistema, tanto el estómago como los intestinos estaban distendidos, eso fue lo que complico a los doctores durante la cesárea, es por eso que cuando te van a operar de algo siempre entras en ayunas. Moraleja señores, cuando el doctor de indicaciones hay que acatarlas completamente al pie de la letra, más aun si estas a muy pocos días para la fecha pactada.