lunes, 24 de noviembre de 2014

Desaparecido por dos semanas

A principios del mes de Octubre tuve un problema de salud que se puso bastante serio, tanto así que tuve que ser internado en la clínica para luego ser operado, fueron dos semanas perdido, sin poder disfrutar de la calle y de mi familia como me hubiera gustado. Pensaran que disfrute mi estadía en la clínica como si fueran unas vacaciones pero la verdad es que no fue así, aunque soy consciente que pude descansar, dormir más, ver televisión todo el día o estar con la laptop en internet sin tener mayores restricciones, pero no es lo mismo estar en tu casa que estar hospedado en un hotel de 4 estrellas rodeado de enfermeras y escuchando a los demás pacientes quejarse a voz en cuello.

Perder la libertad fue lo más difícil, estar atado a una camilla sin poder moverte mucho, si poder caminar por el dolor, extrañar tu cama y tu casa hacen mella en tu estado de ánimo, pero lo que más me marco durante esos 14 días fue el no poder estar con mi esposa, poder abrazarla al dormir, tener conversaciones amenas durante la cena y disfrutar de mi hija, jugar con ella, darle de comer, hacerla dormir en mis brazos, cargarla, todas esas cosas las perdí por 14 días, confinado en una habitación blanca de clínica sin poder hacer nada más que respirar, comer y dormir.

Realmente estar fuera de casa choca bastante, una cosa es estar tu solo lejos, podría haber sido por un viaje de trabajo, lo tomas como una aventura pero dejar a tu familia, sola en casa es diferente. Yo creo que eso se interpreta como que estas dejando a tus seres queridos sin protección, al menos es lo que yo pienso, pierdes un valioso tiempo con tu familia, disfrutar de su compañía y ver como tu hija va creciendo y logrando cosas que ni te imaginas. Obviamente que me fueron a visitar a la clínica casi todos los días pero no es lo mismo, aunque si me parecía genial verlas por un rato, ya sea por una hora o por cuatro.

Es triste no poder estar con los tuyos, hay veces que suceden cosas que no podemos controlar, situaciones complejas que amenazan directamente tu bienestar y el de tu familia, el temor de que podría sucederles cualquier cosa y no estar ahí para ayudarlas y protegerlas, es un precio alto pero lamentablemente cuanto es tu salud la que pende de un hilo no tienes más remedio que acatar las órdenes de los médicos y solamente esperar a que el problema se solucione lo mas rápido posible y así poder ir a casa a continuar con tus actividades, retomar las riendas de tu vida tal cual era antes de ser internado en la clínica.