domingo, 18 de enero de 2015

Diferentes perspectivas, diferentes realidades

No es una novedad saber que cada hijo es diferente de los demás, cada familia, cada padre, cada abuelo es diferente del resto de familias, de padres y de abuelos. Cada uno de nosotros es único y tiene su propia forma de ser, sus propias metas y sus propias decisiones.

A nosotros como padres nos ha tocado la labor de educar a nuestro hijo o hijos, darles todo lo que está a nuestro alcance y es ahí donde se empiezan a marcar las diferencias. Hace varias semanas converse con una señora de edad contemporánea a la mía, madre de 3 hijos y dedicada netamente a ellos, sobretodo de su ultimo hijo que tiene 5 años.

Estuvimos conversando de todo, del transporte, de las nuevas obras que se están empezando a dar, más que todo como proyectos, de los trabajos y otras tantas cosas hasta que terminamos conversando de nuestros hijos. Su hija mayor está estudiando en San Marcos la carrera de obstetricia y me conto lo difícil que le fue a su hija ingresar, que las cuotas son simbólicas pero que postulan tantos que al final de 27,000 postulantes entra solo el 10% o de repente menos, su hija lo intento tres veces. Me comento del tema del transporte y lo que le cuesta a su hija ir a clases, que sale a las 6am para tomar el tren que la lleva hasta la facultad y otras cosas más.

Mientras conversaba con esta señora, intercambiando ideas, metas y alcances estuve pensando en cómo nosotros como padres encausamos a nuestros hijos de cierta manera hacia un futuro que puede ser sencillo o complejo, dejando de lado el tema económico, mi esposa y yo estamos tratando de guiar a nuestra hija hacia un camino que de repente en el futuro no vamos a poder continuar. Desde que elegimos una casa de estudios para ella, desde el nido, kínder y colegio ya estamos encasillando un poco lo que a continuación vendrá, en un futuro no tan cercano pero latente. Todo padre siempre quiere darle lo mejor a sus hijos y la educación es parte fundamental de ese paquete llamado "lo mejor", si la matriculamos en un colegio X estamos más o menos dejando pautas para futuras elecciones, decisiones que nos involucran a todos porque para cuando quiera elegir que estudiar después del colegio puede cambiar bastante su futuro y el nuestro.

Es importante saber cuál elegir entre varios nidos o entre colegios, esos son los que van a inclinar un poco la balanza hacia cierto lado, los colegios son los que más tiran de la soga, son los que nos dicen cuál va a ser la escala universitaria, de repente vamos a estar en un punto muerto donde elegir una universidad privada contra una del estado sea una decisión entre la vida y la muerte, esa decisión nos pueda inclinar hacia un lado o hacia el otro, está claro que aún no sabemos qué va a suceder dentro de 15 años y debemos empezar a prepararnos desde ahorita para poder afrontar esos cambios de rumbo y esas inclinaciones de la balanza. Si bien es cierto, en el momento que te conviertes en padre duermes menos y gastas más, estamos entrando en la etapa de inversión a largo plazo y aunque suene feo estamos invirtiendo en el futuro de nuestra hija, tenemos que darle todo lo mejor posible.

Con esto no quiero decir que las personas que eligen enviar a sus hijos a colegios o universidades nacionales están haciendo lo incorrecto, es lo que en ese momento pueden afrontar, la educación es demasiado importante para elegirla al azar pero hay que ser conscientes que a veces los tiempos no nos ayudan, no tenemos la vida comprada y nos puede pasar cualquier cosa en el camino.