viernes, 10 de octubre de 2014

Cumpleaños Nro. 1

Ya han pasado dos lunes desde que se celebró el primer cumpleaños de mi hija y recién puedo sentarme a escribir lo que fue esa fecha tan esperada por todos en la familia, sabemos que todos los cumpleaños son importantes y deben celebrarse pero el primero es el mejor de todos.

Habían sido dos semanas de preparación, entre compras, compras y más compras, visitar diferentes lugares para conseguir lo que exactamente queríamos y al final logramos hacer casi lo que teníamos e mente, conseguimos muchas cosas de Peppa Pig, que es el dibujo animado favorito de la Bubu, además de la torta y un montón de dulces.

Como siempre el día de la celebración estábamos súper atrasados, para variar, corriendo como locos de un lado para otro pero al menos yo llegue a la hora pactada para empezar a ordenar las cosas dentro del Burger King que habíamos contratado, por suerte nos asignaron dos señoritas como apoyo, tanto para ordenar como para servir las cajitas felices para los niños invitados.

Al proyectarnos con el número de invitados armamos como 35 cajas de sorpresas y habíamos comprado dulces para endulzar a unas cuatro docenas de criaturas pero como fue la primera vez que organizábamos algo de estas dimensiones, oh sorpresa, no había considerado que nunca va el 100 por ciento de los invitados, luego descubrí que por lo general va entre el 60 y 70 por ciento de la gente que invitas, pero así se aprende, para el próximo año haremos mejores cálculos.

Dejando de lado los números fue un buen cumpleaños, hubo un show de exploradores que duró 45 minutos, con mucha imaginación y muchos juegos, fue de verdad divertido, no lo voy a negar, me gustó mucho. La parte triste es que las dos horas que alquilas el local se pasan demasiado rápido y en un abrir y cerrar de ojos ya estas recogiendo todo porque tienes que dejar todo limpio para el siguiente grupo.

Recibimos muchas muestras de cariño, muchos regalos, mucha diversión, muchas fotos increíbles, comimos rico y lo mejor es que lo disfrutamos mucho con la familia y los amigos, y haciendo la aclaración, con los amigos con hijos pequeños. Y para ser totalmente sincero esta es la primera vez que yo estoy del otro lado de la mesa, no del lado donde la gente canta y aplaude sino del lado desde donde se apagan las velas, del lado donde nosotros éramos el centro de atención, los tres, mi esposa, mi hija y yo, esa sensación es indescriptible, es lo máximo y no lo cambio por nada.